Elaborado por Ernesto Derek Landeros Valdez. OSINT para libre circulación.
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Resumen Ejecutivo
El artículo analiza cómo la administración Trump, ante el estancamiento de la guerra en Irán, reorienta su agenda de seguridad nacional hacia América Latina mediante una retórica flexible que mezcla narcotráfico, narcoterrorismo y “amenaza comunista” (el “retorno del miedo rojo”).
Las designaciones de cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y la creación del Escudo de las Américas sirven de instrumentos discursivos y punitivos, pero se aplican de forma selectiva: presión intensa sobre actores no alineados (Venezuela bajo Maduro, crítica a Petro) y tolerancia o indultos hacia aliados (Juan Orlando Hernández) o socios del Escudo (Noboa en Ecuador).
Más que una estrategia coherente de combate al crimen transnacional, el documento sostiene que se trata de una narrativa electoral dirigida a la base MAGA y a votantes cubanos anticastristas, impulsada por Marco Rubio. Este opera con un “paraguas” estratégico agujereado — comprado a Israel y heredado de Trump — que prioriza la rivalidad personal, la parafernalia mediática y la movilización de insumos propagandísticos sobre cualquier visión de largo plazo o construcción de arquitectura post-intervención en la región. La búsqueda de Rubio por aspiraciones políticas con el ego estimulado por Venezuela, pero nublado por su pésimo desempeño en Irán y Ucrania.
Introducción
Bajo un paraguas republicano que se decía blindado, yacen orificios por los que el agua de lluvia escurre cada vez con mayor intensidad y corroe la estructura estadounidense. ¿Quién vendió el paraguas? Israel. ¿Quién compró el paraguas? Donald Trump. ¿Quién usa el paraguas? Marco Rubio.
Es curiosa la metáfora. La nomenclatura sionista vendió a Trump una prospectiva y una inteligencia estratégica deficiente para asegurar la participación estadounidense en la agresión a Irán. De forma paralela el narcotráfico – que, aunque sí fue un tópico en la narrativa de la campaña de Trump – ha sido una constante para la programática inherente al continente americano. ¿Pero qué ocurre cuando las redes narcas muestran su presencia en otros puntos del globo? ¿La comitiva estadounidense opta por el mismo discurso punitivo o ejecuta el laissez-faire y la selectividad?
Seguridad Nacional
Con la guerra en Irán alcanzando su sexto mes y la nula consecución de los objetivos israelí/estadounidenses planteados; Trump parece que podría buscar un viraje mucho más agresivo hacia América Latina y el Caribe. Existen dos vías con características particulares cada una.
La primera sería como lo tituló Theodore E. Zorn en un artículo para el portal “The Conversation” este pasado 04 de agosto: “Return of the Red Scare” es decir “el retorno del miedo o la amenaza roja”. El concepto me parece importante porque resalta una cuestión crítica: para el esquema gubernamental bajo el mandato Trump la terminología no importa, lo que importa es saberla vender con fines electorales. Comunistas, terroristas, narcotraficantes, pandilleros. La profundidad en la definición y características deja de importar en el momento en el que Trump decide golpearte de forma pública.
La segunda vía sería el tema del narcotráfico. La retórica incisiva fue paulatina pero escalonada de forma importante. Desde el primer mandato de Donald Trump el tema de los cárteles y el narcotráfico venía fungiendo como instrumento discursivo de la agenda Trump/MAGA. La amenaza real de muertes por sobredosis de fentanilo en las calles y suburbios estadounidenses se convirtió en la jugada principal para elevar la apuesta, tipificar a los cárteles como organizaciones extranjeras terroristas.
El 20 de enero de 2025 la Casa Blanca a través de su portal oficial publicó el documento bajo el concepto “acciones presidenciales” titulado: “Designating Cartels And Other Organizations As Foreign Terrorist Organizations And Specially Designated Global Terrorists”. Un mes después, el 20 de febrero de 2025 el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un segundo documento titulado: “Designation of International Cartels” más específico señalando los grupos involucrados en la tipificación FTO’s (Organización Terrorista Extranjera). En una acción más reciente el Departamento del Tesoro a través de su Oficina para el Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control) el pasado 15 de julio añadió a la lista de FTO’s al Cártel de Juárez y a los Viagras.
Selectividad o Rivalidad
Los cárteles más sofisticados y agresivos son de procedencia mexicana. Esto ha puesto en situaciones de presión y golpeteo político constante a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum quien ha colaborado con la administración Trump como nunca antes se había trabajado de forma conjunta. Desde la alta dirección hasta las task forces (fuerzas de tarea conjuntas). Pese a esto, cada vez que la situación para los Estados Unidos en sus frentes de Ucrania e Irán se complica, Trump parece optar por el asedio a actores más débiles. En Venezuela el tema pasó de una supuesta amenaza a los intereses estadounidenses en la región a una “amenaza existencial” contra los Estados Unidos. Y una personalización superficial de la problemática. Una rivalidad (vendetta) personal entre Trump y el hoy preso Nicolás Maduro.
Pese a las designaciones de organizaciones terroristas extranjeras y el aumento de las tensiones con los países latinoamericanos no alineados a las políticas de mano dura e intervención militar estadounidense en la región a través de mecanismos como el Shield Of Americas (Escudo de las Américas) conformado según el Departamento de Estado el pasado 10 de julio – a través de su comunicado conjunto más reciente – por: Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago; algunos en Estados Unidos siguen tipificando a los cárteles como “gangs” o pandillas con cierto grado mayor de sofisticación operacional. Esto evidencia que la narrativa y la retórica del terrorismo no ha logrado permear todos los nichos objetivos de la estrategia electoral de Trump.
La selectividad en el caso del narcotráfico – hoy narcoterrorismo – se manifiesta de forma prístina en el caso Juan Orlando Hernández quien recibió un indulto presidencial por parte de Trump el pasado mes de diciembre de 2025. Según un artículo de la BBC titulado: “Regresa a Honduras Juan Orlando Hernández, expresidente indultado por Trump tras condena por narcotráfico” y publicado el pasado 26 de julio, “En Nueva York, los fiscales probaron que Hernández facilitó el paso de cientos de toneladas de cocaína colombiana hacia Estados Unidos. Fue acusado de hacerlo en alianza con capos del narcotráfico, incluido Joaquín “El Chapo” Guzmán”. Tomando en cuenta la instrumentación y narrativa que hoy se encuentra sobre la balanza del narcoterrorismo, la selectividad en las pesas patrón de Hernández se da conforme a la renuncia de la soberanía negociadora por parte de Honduras.
De este caso también se puede dar el salto, desglose y análisis sobre el uso indiscriminado de cierta terminología y conceptualización para favorecer la arenga beligerante de acuerdo a los intereses de la administración Trump. De narcotraficantes a narcoterroristas. De narcoterroristas a fanáticos de izquierda y de forma posterior incluso comunistas y renegados. Según el artículo previamente citado de la BBC Hernández señaló que: “desde el juicio en que fue víctima de una persecución política orquestada por sus opositores de izquierda. Describió como calumnias las acusaciones en su contra”. Una selectividad evidente y tradicionalista en las administraciones republicanas (sin deslindar responsabilidades sobre los demócratas).
En el caso Colombia la simbiosis de conceptos estigmatizadores sobre Petro también osciló entre el narcoterrorismo y el comunismo. En este escenario la rivalidad personal quedó evidenciada en diversas ocasiones. Confrontaciones sostenidas a través de medios de comunicación en declaraciones públicas frente a medios de comunicación tradicional como una disputa más subida de tono en plataformas como X por parte de Petro y Truth Social por parte de Trump.
Daniel Noboa, presidente de Ecuador también ha sido señalado de vínculos con el narcotráfico y con el uso de los cárteles para operar sobre todo la minería ilegal de oro. Los puntos geográficos estratégicos para operar esta actividad se encuentran en Río Punino, Río Napo, Napo, Yutzupino, Zamora Chinchipe y en la Reserva Ecológica de Cofán Bermejo según un artículo publicado por The International Institute for Strategic (IISS) titulado “From Cocaine to Criminal Empires: The Diversification of Latin America’s Illicit Markets” vinculando a grupos locales de Ecuador con asociaciones y disputas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el hoy fracturado Cártel de Sinaloa. La lupa de Trump sobre Noboa no ha enfocado las acusaciones en contra del mandatario ecuatoriano debido a su alineación el Shield Of Americas (Escudo de las Américas) y el posicionamiento de admiración por la ayuda y el soporte estadounidense.
Siendo 05 de agosto el Departamento de Estado de los Estados Unidos y Marco Rubio como su titular han anunciado una serie de medidas punitivas a través de una nota de prensa titulada: “Degrading CJNG: Announcing over $100 Million in Reward Offers and Visa Restrictions” en contra del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que hoy bajo la terminología instrumentada ya como políticas de facto es quien más podría perfilar a ser tipificado como narcoterrorismo por su nivel de operación paramilitar y uso de guerra psicológica como base esencial para ampliar el espectro a guerra de guerrillas.
Sin embargo, esto parece más parafernalia mediática con fines electorales específicamente ya con vista a 2028. Rubio — sosteniendo un paraguas con orificios que le dio su jefe Trump y el cuál este compró a Netanyahu — con un pésimo desempeño como comunicador del desarrollo y resultados de la guerra contra Irán, ausente en las fotografías de las reuniones oficiales en la pasada y más reciente reunión entre Trump, Netanyahu y Zelesnky, es decir, fuera de escena para proyectar su imagen con miras políticas basadas en la resolución de los dos principales conflictos en la jerarquía global, Ucrania e Irán y que algunos analistas ya catalogan como una fase de intento de integración estructural entre ambas guerras, dando así a escenarios bajo la visión de un sólo gran conflicto, algo fuera de las capacidades de Rubio que busca hacer su jugada política en América Latino bajo el espejismo de su victoria táctica en Venezuela, arreciando en los frentes de Cuba, México – con la problemática muy severa del tráfico de armas – y Brasil sin una genuina visión estratégica, es decir, estrategias post-intervención y construcción de arquitectura a largo plazo.
Como hipótesis de trabajo considero que Trump a través de Rubio, más que combatir los cárteles y el problema del trasiego de estupefacientes e ilícitos a nivel transnacional, busca insumos para su narrativa dirigida principalmente a la base MAGA. Tiene en cuenta que parte del electorado latino no vota por él, sin embargo, Rubio influye en parte del electorado cubano anticastrista conservador que sí vota de forma segura por Trump. Un intento de minimizar pérdidas electorales buscando un equilibrio asegurando áreas específicas como Florida o Texas.
Como subapartado en la misma línea de hipótesis Trump parece querer golpear a los cárteles para afectar líneas de financiamiento ilícito construidas en su mayoría por administraciones demócratas. Pero este apartado queda en el tintero.
Siendo hoy 05 de agosto de 2026 a las 3:53 P.M. horario de México, la Casa Blanca a través de su cuenta oficial en la plataforma X ha publicado: “El comunismo es la mayor amenaza para nuestro país”. Por otra parte, Fox News publicó sobre los dichos del presidente Trump (hoy 05 de agosto") en su cuenta X: “America will never be a socialist country.” “President Trump rips Democrats for their efforts to "skip socialism" and head "right down to the bottom of the barrel" with communism”. "Together we will defeat communism, socialism and Marxism in America once and for all”.
¿Quiénes son los comunistas? ¿Los narcoterroristas? ¿Las pandillas? ¿Los fanáticos de izquierda? ¿Aquellos que buscan promover el resentimiento anticolonial? No hay estrategia, sólo un puñado de souvenirs estadounidenses.


